Esta es una historia antigua. Ilka es una niña con veinte ovejas. Una tarde vuelve a casa por el lago helado. Su abuelo dice: «Nunca cruces el lago de noche». Pero Ilka llega tarde.
Llega la niebla. Ilka no ve la orilla. ¡El hielo cruje! Ilka se queda quieta y escucha. A lo lejos suena una campana. Camina hacia el sonido y el hielo es fuerte. En la orilla, la vieja campana cuelga de un poste. No hay nadie. Su abuelo llega con un farol. «Yo no la toqué», dice. «Nadie la tocó».