Skip to content
LingunAI
Explore
Legends & history

La campana del lago helado

The Bell on the Frozen Lake

B2 · Upper intermediate · 2 min read

Cuentan que hace mucho tiempo había un pueblo en un valle de montaña, hasta que una primavera el río creció y lo cubrió para siempre. Solo se salvó la campana del pueblo. Colgaba de un poste en la orilla norte del nuevo lago y ya nadie la tocaba.

Ilka, una pastora de doce años, vivía con su abuelo Bela, que tenía una regla para ella: «Nunca cruces el lago helado después de anochecer. El hielo es fino donde está el pueblo antiguo». Pero una tarde se escapó un cordero y, cuando Ilka por fin lo atrapó, el sol ya se ponía. Para ahorrar una hora, llevó a sus veinte ovejas por el hielo.

En medio del lago cayó la niebla y no se veía ninguna de las dos orillas. El hielo gimió y crujió, y los animales empezaron a balar de miedo. Ilka quiso echar a correr, pero recordó otra de las reglas de su abuelo: «Cuando estés perdida, quédate quieta y escucha». Así que se quedó quieta. A lo lejos empezó a sonar una campana grave.

Caminó hacia el sonido y el hielo aguantó; cada vez que se desviaba, el hielo crujía bajo sus pies. La campana colgaba tranquila de su poste, y no había nadie cerca. Ilka contó sus ovejas: veinte, con el cordero incluido. Entonces Bela llegó corriendo con un farol. «Yo no la toqué», dijo. «Nadie la tocó».

Hasta hoy, los niños del valle aprenden una cosa antes que ninguna otra: cuando llega la niebla, hay que quedarse quieto y escuchar.

Sign in to save words and sentences from this story as flashcards.

Read it at C1 Same story, a little harder.

More stories