Priya tenía dieciséis años y trabajaba entre bastidores en el teatro de la ciudad. Barría el escenario y miraba todos los ensayos. Se sabía toda la obra de memoria.
La noche del estreno, diez minutos antes de que se levantara el telón, la joven estrella, Camille, perdió la voz. Solo podía susurrar. La suplente estaba en el hospital y había seiscientas personas en sus asientos. «Tenemos que cancelar», dijo la directora, la señora Vega. Entre bastidores, Priya se decía a sí misma la primera frase. La señora Vega se volvió. «¿Te sabes el papel?» «Cada palabra», dijo Priya.
Salió a la luz con las rodillas temblando y su voz se fue haciendo fuerte. Al final, el público se puso en pie y aplaudió. Detrás del escenario, la señora Vega le cogió la mano. «Cuando yo tenía tu edad, era una chica con una escoba en estos mismos bastidores».