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Legends & history

El mercader de la luna

The Moon Merchant

B2 · Upper intermediate · 2 min read

Dicen que una tarde, a la hora en que el calor por fin abandona la arena, llegó a un pequeño pueblo al borde del desierto un mercader que llevaba una jarra de plata. Se plantó en la plaza y anunció, con una voz que no era ni fuerte ni suave: «Vendo luz de luna». Los ciudadanos más ricos se apresuraron a ofrecerle bolsas de oro, una tras otra, cada una mayor que la anterior, pero cada vez él negaba con la cabeza y decía que el oro no era el precio.

Al fondo de la multitud había una niña pobre llamada Safiya. No tenía oro ni nada que vender. Lo único que tenía era una nana que su madre solía cantarle por las noches. Tímidamente, casi para sí misma, empezó a tararearla y, mientras la tarareaba, la jarra que el mercader tenía en las manos empezó a brillar.

El mercader sonrió. «La luz de luna no se puede comprar», dijo. «Solo se puede compartir.» Puso la jarra en sus manos y se alejó en la oscuridad, y nadie lo vio marcharse. Aquella noche Safiya subió al tejado de su casa y abrió la jarra. Una luz suave y plateada se extendió por todo el pueblo y, uno a uno, los vecinos salieron y se sentaron en silencio en sus tejados mientras los niños se dormían.

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